Presencio atónito como se desarrollan los acontecimientos en Madrid, a solo unos kilómetros de mi. Recibo con sorpresa la noticia de que la Puerta del Sol, epicentro del comercio y turismo de la ciudad; corazón de la capital ,y en buena medida de todo el país, ha sido acordonada y desalojada.
La policía toma posiciones en una plaza publica, en un lugar de todos, para evitar que los "indignados" puedan protestar por el desalojo de la mañana. Tras un tiempo observando el movimiento desde la distancia y con toda la objetividad y sosiego que he podido, me encuentro con que "indignados" es algo muy genérico; un adverbio o en su caso sustantivo ("los indignados", como dicen en la tele) que según mis conclusiones debe representar en estos momentos a algo mas del 70% de la población española -exceptuando un 10% de afortunados y el no menos importante colectivo de aquellos que no les importa nada 20%, igual me quedo corto-. Sin embargo, ¿cómo es que cuando pongo el telediario me suena tan lejano? Quizás sea el ímpetu con el que los medios pronuncian esta palabra: "indignados"; casi con rencor.
Indignados somos todos, señores de la televisión, porque quieran o no nadie puede aguantar una situación como la actual donde la fractura social y el odio politico afloran a cada momento; donde atajar los recortes en educación es mas importante que la corrupción. Salud por la delegada del gobierno en Madrid; enhorabuena al ministro del interior y como no, felicitaciones a Espe, que ya tiene lo que quería: poder mirar por su balcón sin pegarse de bruces con la realidad.
ALP (el indignado)
La policía toma posiciones en una plaza publica, en un lugar de todos, para evitar que los "indignados" puedan protestar por el desalojo de la mañana. Tras un tiempo observando el movimiento desde la distancia y con toda la objetividad y sosiego que he podido, me encuentro con que "indignados" es algo muy genérico; un adverbio o en su caso sustantivo ("los indignados", como dicen en la tele) que según mis conclusiones debe representar en estos momentos a algo mas del 70% de la población española -exceptuando un 10% de afortunados y el no menos importante colectivo de aquellos que no les importa nada 20%, igual me quedo corto-. Sin embargo, ¿cómo es que cuando pongo el telediario me suena tan lejano? Quizás sea el ímpetu con el que los medios pronuncian esta palabra: "indignados"; casi con rencor.
Indignados somos todos, señores de la televisión, porque quieran o no nadie puede aguantar una situación como la actual donde la fractura social y el odio politico afloran a cada momento; donde atajar los recortes en educación es mas importante que la corrupción. Salud por la delegada del gobierno en Madrid; enhorabuena al ministro del interior y como no, felicitaciones a Espe, que ya tiene lo que quería: poder mirar por su balcón sin pegarse de bruces con la realidad.
ALP (el indignado)
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