domingo, 11 de septiembre de 2011

"La mala educación"


"Profesores. Recorte necesario. Dos horas mas de trabajo".Así debería haberse trasmitido la noticia en el siglo XIX por telégrafo. Sin embargo hoy dia, a comienzos del XXI las noticias vuelan: titulares, y reportajes, la noticia en profundidad una y otra vez; minutos y minutos sobre un mismo tema con decenas de datos interesantes pero superfluos en la mayoría de los casos; y sin embargo, apostaría a que pocos de los que leen este articulo conocen mas que el mensaje telegráfico de su comienzo. Si amigos; en pleno siglo XXI no hemos avanzado nada. ¿Quién no sabe el numero de víctimas del 11-s? ¿Pero cuantos saben el numero de despidos en la enseñanza de nuestra comunidad? Ah! Maravilloso! Les será fácil recordar entonces la segunda cifra: el mismo. 3000 profesores de centros educativos madrileños serán despedidos (o no renovados, como quieran) de sus puestos de trabajo y otros tantos se verán desplazados durante este curso. "¡Pero es que trabajan muy poco!" dirán. ¡Claro que si amigo! Ciertamente, ¿como quejarse por trabajar dos horas mas? ¡Serán descarados! Ellos llegan, se sientan y no hacen nada. Claro, como las clases las preparan los alumnos; como los examenes se corrigen solos; como los cursos, estudios, preparación para el docente no cuentan, estos señores trabajan veinte horas; ¡Y encima se quejan! ¡Si solo han de aguantar a treintaicinco chavales gritando! ¿No le decía? EL PARAISO, vaya. Que mejor hacerse profesor que ser dentista señores.

Pero lejos de bromear, pobre imagen da un país cuando en su seno se ven con aceptación recortes en la educación. Futuro incierto nos aguarda si nuestros hijos asisten a clases masificadas, con profesores que deberían estar dando otras materias [algo que tampoco se conoce: muchos profesores se ven obligados a impartir clases de materias que poco tienen que ver con su especialidad por falta de personal] y en centros donde el presupuesto se ajusta año tras año. La educación publica es eso: publica y de todos; debemos defender con voz unida una educación digna y de calidad sin dejarnos engañar por la manipulación del telégrafo de nuestro siglo: los medios, que solo nos acribillan con aquellas informaciones que mas interesan, dejando de lado lo verdaderamente acuciante. Veinte horas no son problema señores cuando lo que nos jugamos es el futuro no solo de nuestros hijos, sino de todo un país.

ALP

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