<< No hay duda de que los profetas burgueses de la mitad del siglo XIX vivían con la ilusión de conseguir un mundo único, mas o menos tipificado, en donde todos los gobiernos reconocieran las verdades de la economía y el liberalismo políticos que, a través del globo, misioneros impersonales pregonarían con mas fuerza que la utilizada por los del cristianismo o el islam; un mundo reformado a imagen de la burguesía, quizás incluso un mundo del que desaparecieran al fin las diferencias nacionales. El desarrollo de las comunicaciones exigió ya nuevas formas de coordinación internacional y organismos de tipificación como, por ejemplo, la Unión Telegráfica Internacional de 1865, la Unión Postal Universal de 1875, la Organización Meteorológica Internacional de 1878, todas las cuales sobreviven todavía. Ya se había planteado el problema de un lenguaje internacionalmente tipificado. Al cabo de unos cuantos años se pusieron de moda los intentos de inventar artificiales idiomas cosmopolitas que inició la lengua llamada de modo extraño volapuk, ideada por un alemán en 1880. Ninguno de ellos prosperó, ni siquiera el mas prometedor, el esperanto, otro producto de la época. >>
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