Existe una fehaciente tendencia por parte del individuo de nuestra época a pensar que sus ideas y creencias son acertadas sea cual sea la situación. Frente a otro, el sujeto reafirma su idea de libertad asegurando que, si bien sus ideales no coinciden, tan correcta es la visión de uno como del otro. No es así; la realidad nos muestra que pese a que yo pueda ver un cuadro propio como algo maravilloso, incluso el mas maravilloso cuadro que yo haya contemplado jamas; [ahí entra el hecho de cuántos cuadros he contemplado anteriormente, la experiencia y conocimiento de lo ajeno] no se me ocurrirá, o al menos así debería ser, compararlo con un Picasso, por ejemplo. Y sin embargo lo hacemos. Bajo el amparo de su libertad de elección y decisión el individuo de nuestro tiempo tiende a pensar que su ideal es tan cierto como el del resto, de este modo, para mi Picasso puede ser un pintor repulsivo, mientras que mi pintura algo fascinante, llegando incluso a afirmar que mi ideal de pintura es tan digno como el del resto, que coincide en que Picasso fue un genio. De esta manera, la libertad del sujeto se convierte en su propia jaula; sus propios ideales son sus limites, los limites de su conocimiento. El ideal individual es respetable, pero no ha de estar en lo cierto por el simple hecho de ser propio de un sujeto; es criticable, e incluso puede tratarse de un ideal desdeñable para la mayoría del resto, pero no por ello menos respetable. Los cánones establecidos nos permiten conocer con cierta claridad lo que es y lo que no es un ideal en si; la regla; lo verdaderamente subjetivo y aceptable; a partir de ahí, todo ideal que se aleje de estos cánones supondrá un fundamento equivocado, que posteriormente podrá dar lugar a conclusiones erróneas; (volviendo al caso anterior, llegaría a pensar que yo, el autor, soy el mayor pintor del momento actual, ante la que mi ideal individual considera mediocre y penosa pintura contemporánea) así bien, se hace inevitable una reflexión personal sobre qué es y qué no es un ideal, y qué es y qué no es respeto frente a las ideas y fundamentos ajenos. Mientras en los medios y en la sociedad se siga secundando y complaciendo al individuo con el hecho de que su ideal es el verdaderamente subjetivo y verdadero, el sujeto de nuestra época continuara pensando que sus razones ideológicas son tan consistentes como las de los ideales establecidos; y por tanto estos últimos pueden ser sustituidos por los nuevos ideales propios y personales, mucho mas ensimismados y subjetivos, lo que se trata de una noción completamente tergiversada de la realidad; un concepto falso del ideal en si.
ALP
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