La iglesia del agua de Tadao Ando es un fiel reflejo de la comunicación entre arquitectura y naturaleza. En este templo no solo se busca la conexión religiosa, sino que el arquitecto trata de que aquellos que entran en él conecten también con la naturaleza, algo por otra parte típico de la filosofía nipona. Con formas simples y apenas decoración, consigue que sea el paisaje lo que crea el retablo, acompañado por un único símbolo religioso que se eleva sobre el agua. Los materiales fríos dirigen la atención hacia un solo punto, lo que permite meditar y disfrutar de manera mas completa en un sitio que se crea como observatorio natural, desde donde se puede contemplar el paso de las estaciones, el tiempo en sí.
ALP



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