Día a dia aumentan las protestas e indignación ante el gobierno y una clase política auténticamente desgastada. La sociedad civil, y en especial la juventud comienza a tomar partido -con el atraso que caracteriza a España- en una situación que hasta ahora les parecía ajena. ¿Pero es este interés repentino por la situación política tal cosa? Difícil seria la respuesta, cuando con seguridad muchos de los que ahora gritan y exigen mas democracia ni tan siquiera acudieron a votar y consideran que la política es algo ajeno. La sociedad española de nuevo se equivoca, nos creemos que la "base social" del país solo ha participar de la política y gobernanza nacional de vez en cuando, pero no de modo continuo. Esta situación ya se vivió durante la transición, cuando nuestra sociedad tomo parte al completo con el fin de conseguir los avances de que hoy disfrutamos. Tras la transición, y durante las ultimas décadas los ciudadanos se han ido distanciando de la clase política, desentendiendose de los asuntos del estado, lo que ha traído consigo una época de corrupción política que no es sino el reflejo de una sociedad corrupta: si los ciudadanos no cumplen con su función como tal, que consiste en atestiguar que el progreso democrático se da; la clase política se desentenderá de los problemas de aquellos a los que gobiernan, centrándose en su propio beneficio. La solución no pasa por protestas puntuales como algunos piensan, sino por la tutela social de una política fuerte, democrática y en la que la corrupción sea castigada de modo severo -empezando por las urnas-.
ALP
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